En España se ha puesto de moda el mundo del emprendimiento. Ya hemos vivido los primeros grandes éxitos y se está construyendo un ecosistema que empieza a tener cierta relevancia. Por supuesto, este crecimiento del ecosistema hace que gente nueva quiera entrar en él. En este post me voy a dirigir a quienes quieren empezar a invertir en startups, no para desalentarlos, sino para explicar las diferencias.
Y es que, cada vez veo más videos de traders de YouTube hablando de la inversión en startups y “recomendando” el activo. Aunque yo no recomiendo nada, sí podría tener sentido, a partir de cierto patrimonio, dedicar un porcentaje a inversión en startups. Pero, lo que hace uno de estos day traders analizando gráficos y comprando y vendiendo acciones intradía, es el polo opuesto a la inversión en una startup. Es algo tan diferente que, o eres un genio o ser muy bueno en day trading será tu tumba invirtiendo en startups.
OK, pero… ¿Cuáles son las diferencias?
La primera diferencia es clara, la bolsa es un mercado muy regulado, la inversión directa en startups no (salvo que inviertas en un fondo de Venture Capital). En bolsa supuestamente todo el mundo tiene la misma información y puede comprar y vender cuando quiera, tus derechos están bastante protegidos. En startups no todo el mundo tiene la misma información, no vas a poder acceder a todas las empresas, no tienes por qué tener las mismas condiciones que otro inversor y créeme que no vas a poder salir de la inversión cuando quieras.
Para hacer la comparación más gráfica, es como comparar viajar hace 400 años a América con un convoy de la Armada o hacerlo en un pequeño barco que te encuentras por el puerto y que nadie sabe de donde ha salido. Por supuesto la Armada es mucho más cara y menos flexible; pero si te metes en el otro barco, mejor que sepas lo que estás haciendo. Si lo sabes y sale bien, vas a llegar más rápido y barato, pero hay muchos más peligros e incógnitas que en el viaje con la Armada, así que si no los sabes medir y gestionar, mejor que vayas con la Armada.

OK, ya te ha quedado claro que invertir en startups tiene muchos más riesgos que invertir en bolsa y, sin embargo, quieres invertir. Para no acabar naufragando en mitad del Atlántico abrazado al capitán con el parche en el ojo, te dejo lo que yo considero más importante sobre la inversión en startups.
El acceso al dealflow (oportunidades de inversión) es sin duda crucial para el éxito de cualquiera que pretenda invertir en startups. Aquí no hay un listado de empresas y unas tablas con los últimos precios de intercambio. Las startups se buscan a mano, tienes que crear canales para que te lleguen oportunidades, tienes que ir a eventos para conocer a emprendedores, tienes que tejer relaciones con otros inversores, etc. Si esperas que por ponerte la etiqueta “inversor” en LinkedIn te vayan a llegar pasivamente las mejores oportunidades, estás muy equivocado. Probablemente, te llegarán las que ya estén desesperadas y estén “tirando a todo lo que se mueve”. Aunque, es verdad que con la profesionalización del sector existen clubs y plataformas de crowdfunding que, a cambio de comisiones, te permiten acceder a un dealflow de calidad. Esta puede ser una puerta para entrar en el ecosistema sin el enorme esfuerzo que implica crear canales de dealflow propios.
Cuida tu reputación. Los buenos fundadores pueden permitirse aplicar el derecho de admisión en sus proyectos, si tu reputación es nefasta no podrás entrar en ellos. Esto no quiere decir que no defiendas tus derechos, o que si las cosas se hacen mal no lo digas, simplemente que tengas en cuenta que esta es una guerra con muchas batallas. Los buenos fundadores prefieren dejar entrar a gente que viene recomendada por otros fundadores/inversores, y no dudarán en vetar tu entrada si les llegan malas reviews sobre ti de gente de su confianza.
Olvídate de los ingresos pasivos, si eres un inversor deberías aportar algo más que dinero. En una startup está todo por construir, habrá un equipo dando la vida por el proyecto, y una expectativa de que apoyes al proyecto (consejo, introducciones, etc.). No significa trabajar o ejecutar la estrategia, simplemente aconsejar y apoyar. Si sólo quieres invertir y olvidarte, hazlo a través de un Venture Capital o un Crowdfunding, que a cambio de las comisiones se ocuparán de ser tu “representante”. Si eres un inversor pasivo, el emprendedor no verá un aporte de valor. Pusiste dinero en el pasado, pero ahora estamos en otra etapa. Así que el emprendedor no tendrá incentivos en proteger tus derechos en las próximas rondas, para él eres dead equity. Puede que sea injusto, pero lo he visto a menudo.
Diversifica y no te enamores de los primeros proyectos. Es muy fácil quedarse prendado de la pasión de un emprendedor y querer formar parte de su viaje. La mayoría de business angel noveles empiezan con un presupuesto que se gastan en los dos o tres primeros proyectos que les llegan. Obviamente, estaba “todo mal”, pero cuando el inversor se da cuenta ya ha perdido todo su dinero y se jura que nunca más invertirá en este puerto lleno de barcos pirata. Si quieres hacerlo bien, no puedes meter todo en dos o tres empresas, necesitas al menos 20, mejor si son 40. Es verdad que si metes todo en una y te va bien te “forras”, pero el 80%-90% de las startups van mal y me atrevo a decir que si es tu “primerito día”, tus probabilidades son peores. Tampoco inviertas todo en los primeros meses, deberías tener un presupuesto de inversión basado en tus ingresos, que te dure mínimo 5 años y sólo contemple dinero que te puedes permitir perder. Haciéndolo así tienes dos ventajas. Primero te das tiempo para aprender de tus errores. Segundo, a partir del año 6-7, si lo has hecho bien, puedes vivir las primeras ventas y con los fondos obtenidos podrás reinvertir.
Entiende lo que firmas, los pactos de socios son importantes. En bolsa tú compras acciones y las normas son claras. Aquí para cada inversión firmas un acuerdo (pacto de socios), de al menos 30 páginas, donde se establecen tus derechos y tus obligaciones. Créeme que estos acuerdos pueden afectar enormemente tu rentabilidad, incluso hacer que pierdas una inversión completamente. Muchas veces escucho que esta cláusula es un estándar de mercado y ya no se discute más, o tendemos a pensar que si otros inversores con más experiencia lo están firmando será que el pacto está bien. En mi opinión, no saber lo que firmas es un error enorme que te puede costar mucho tiempo y dinero. Esto daría para un libro, así que lo dejamos para otro momento, pero que sepas que es importante asesorarte sobre este tema y aprender todo lo que puedas.
Si pese a este post sigues interesado en la inversión en startup, suscríbete, en el futuro entraremos en más detalles en todos los temas mencionados.